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Sector agropecuario podría cubrir 100% demanda alimentos al 2020

Martes, 09 Octubre 2018
  Santo Domingo, 9 oct.- El sector agropecuario dominicano estará en el año 2020 en condiciones de satisfacer el cien por cien de la demanda alimentaria del país, que actualmente cumple en materia agropecuaria con más del 85 % de la canasta básica, afirmó hoy el ministro de Agricultura Osmar Benítez. Así, para esa fecha se podrán incrementar las exportaciones, según puso de manifiesto el Gabinete Agropecuario del Gobierno durante su reunión ordinaria, durante la cual se pasó balance a las ejecutorias de las metas presidenciales en esta materia, informó el Ministerio en un comunicado. “Somos autosuficientes en varios productos, como son plátanos, arroz, huevos, pollos y otros rubros de la canasta familiar, además de que cumplimos con los compromisos de los mercados extranjeros”, indicó el ministro.   Según las previsiones, al finalizar este cuatrienio “seremos de los pocos países latinoamericanos que proveen en un 100 % la demanda alimentaria de sus ciudadanos”, sostuvo. Benítez también resaltó los avances que se han logrado en los campos gracias a las políticas de inversiones que realiza el Estado a través del crédito y apoyo a la agropecuaria. Puntualizó que entidades como el Banco Agrícola presenta créditos superiores a los 45,000 millones de pesos, según el último reporte correspondiente al mes de septiembre. Al referirse a casos concretos, señaló que el Consejo Dominicano de Pesca y Acuicultura (Codopesca) estará en condiciones, en 2020, de producir unas cuatro millones de libras de tilapia, lo que cubriría la demanda nacional y permitirá exportar el excedente. Exaltó, además el soporte a los agricultores y ganaderos que representa el Seguro Agropecuario (Agrodosa) e informó de que, actualmente, supera los dos millones de áreas aseguradas, lo que representa un 169 % de incremento, superando en más de un millón de tareas las metas trazadas para la entidad. En cuanto al Instituto Dominicano de Investigaciones Agropecuarias y Forestales (Idiaf) y el Consejo Nacional de Investigaciones Agropecuarias y Forestales (Coniaf) están brindando soporte en materia de investigación a varias áreas de producción. En el caso del Idiaf están en proceso de introducción tres nuevas variedades de café resistente a la roya, mientras que el Coniaf está apoyando a los pequeños productores de ovejos, chivos y conejos y, además, está en proceso de soporte para la producción de limón y de pitahaya en Santiago. En materia de mercado y comercialización dijo que el Instituto de Estabilización de Precios (Inespre) tiene instalados 77 bodegas móviles y 18 fijas, además de 97 mercados de productores y 19 agromercados donde se venden a precios bajos rubros de producción nacional. También calificó como satisfactorio el trabajo que desempeña el Mercados Dominicanos de Abasto Agropecuario (Mercadom) para la redistribución de productos del campo a los mercados minoritarios de la capital y dijo que pronto se estarán instalando seis nuevos mercados en diferentes zonas del país. El Ministro indicó, asimismo, que las lluvias de los últimos días han sido beneficiosas para el sector productivo, ya que han incrementado el nivel de agua los embalses y presas de todo el país, lo que permitirá satisfacer las demandas de agua de las próximas siembras, en especial la de arroz y habichuelas, dijo. En el informe presentado por el Instituto Dominicano de Recursos Hidráulicos (Indrhi), Benítez manifestó que “la entidad tiene en ejecutoria varios proyectos para previsión y almacenamiento de agua como construcción de infraestructuras, presas, lagunas, pozos, entre otros para garantizar el líquido para consumo humano y para cultivos”.

INNOVACIONES TECNOLÓGICAS EN EL SECTOR AGROPECUARIO DE LA REPÚBLICA DOMINICANA

Martes, 18 Septiembre 2012
La inversión en investigación y desarrollo agrícola en los Estados Unidos durante el 2016, superó los US$ 25,000 millones, convirtiéndose en una inversión record histórica cercana al  7 % del Producto Interno Bruto (PIB) del sector. Esta es la respuesta del subsector de agronegocios norteamericano al imperativo de innovación que experimenta todo el sector agroalimentario mundial, como consecuencia de la combinación de una alta demanda de agroalimentos muy por encima de la oferta y por los bajos precios de los commodities agrícolas.  Solo Syngenta y Monsanto  gastan 9.2 millones de dólares al día en Investigación y Desarrollo. En América Latina la inversión aproximada es de 1,15% con relación al PIB agrícola, siendo Brasil, Argentina y México los países que más invierten, mientras que a nivel de la región centroamericana, países con ciertas similitudes a las nuestras y con los cuales mantenemos acuerdos comerciales, tales como  Honduras, Costa Rica y Panamá promedian 1 % anual con relación al PIB agrícola. En el caso de  República Dominicana,   la asignación presupuestaria al Sistema Nacional de Investigaciones Agropecuarias y Forestales (SINIAF) en los últimos 8 años con relación al PIB agrícola promedia apenas 0,30 %. En el salto cuantitativo en la inversión de los países desarrollados, se priorizan algunas áreas y modelos de producción entre las que se incluye  el campo de la biotecnología, ante todo el desarrollo de la biología molecular y la ingeniería genética y el modelo de la agricultura de precisión centrado ahora en la utilización de la información satelital en el orden de los  decímetros y centímetros cuadrados, para optimizar hasta el mínimo nivel el consumo de insumos para la producción agrícola y aumentar así la productividad. Con esta señal clara que envía el mundo desarrollado da respuesta a los múltiples desafíos globales que genera un incremento poblacional de más de 2,200 millones de personas proyectado para el 2050. Alienta a las autoridades del sector de investigación, ciencia y tecnología  dominicano a poner sobre la mesa la Ley No. 190-7,  que crea el Sistema Nacional de Innovación y Desarrollo Tecnológico por lo que comienza a manosearse el término de  INNOVACIÓN  y con  frecuencia se hace uso del término con desconocimiento de su significado y con sentido tergiversado, lo que podría dar lugar a la toma de decisiones erradas con respecto al tipo de investigación que debe realizarse en el sector agroalimentario del país. A  fin de unificar criterios respeto al tema INNOVACIÓN en el sector agroalimentario dominicano,  sugerimos que como punto de partida se debe revisar el documento:  “Estado del  Arte de la Innovación en la Agricultura para Centro América y República Dominicana”  elaborado por el Grupo Técnico de Investigación, Tecnología, Transferencia e Innovación (GTITTI). Este documento fue redactado por representantes de los países de Centroamérica  (Costa Rica, Nicaragua, Honduras, Guatemala, El Salvador y Panamá), así como Belice y República Dominicana, en el marco de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) y quien suscribe representó a República Dominicana. El documento base para el inicio de las discusiones fue el Manual de Oslo, así como algunas definiciones de carácter  regional de Innovación para la Agricultura, tales como: Rivas Platero (2014) la innovación es cualquier conocimiento (nuevo o existente) que se introduce o se utiliza en un proceso económicamente o socialmente relevante. La innovación incluye no sólo la adopción  de una nueva tecnología de producción por parte de un pequeño agricultor, sino también una serie de otros procesos, tales como la reorganización de las estrategias de mercadeo, el uso de un nuevo aprendizaje y el método de enseñanza por parte de agentes de extensión agrícola, así como la introducción de una nueva técnica de procesamiento por una empresa agroindustrial. En ese sentido,  la innovación puede ser de índole institucional, tecnológica y social. La innovación social alude a la mejora sustancial de estrategias, conceptos e ideas, organizaciones, productos o servicios que buscan mejorar las necesidades sociales de los beneficiarios. Trigo, Pomareda & Villareal (2012) definen la innovación como las mejoras concretas (en lo productivo, económico, social, ambiental) sobre las situaciones actuales, como producto de que nuevos conocimientos y tecnologías son internalizados en procesos económicos y sociales específicos.   Pomareda (2013) señala que las innovaciones en la agricultura se reconocen como tales cuando ya se utilizan en cierta medida por los productores  y  las etapas anteriores pueden considerarse como pruebas o ensayos.   Algunos de los indicadores más relevantes que inciden en el proceso de innovación, para el sector agropecuario, son: Inversión en investigación y desarrollo en la agricultura como porcentaje del PIB nacional. Índice Global de Innovación (consultar Innovation Global Index 2014) Solicitudes de patentes relacionadas con agricultura. Número de publicaciones en revistas indexadas relacionadas con agricultura. Número de esfuerzos (iniciativas, programas, proyectos) trabajando en plataformas o redes para la innovación. Número de innovaciones implementadas mediante plataformas o redes en un sistema de innovación. Número de productores que han implementado innovaciones. Tipo de innovaciones implementadas. Considerando la escasa asignación de fondos que recibe el subsector  investigaciones agropecuarias, el indicativo “Número de productores que han implementado innovaciones”  tiene que ser priorizado por encima de “Número de publicaciones en revistas indexadas relacionadas con agricultura” y del indicativo “Solicitudes de patentes relacionadas con agricultura”. Esto responde, en cuanto al sector agropecuario, a algunas de las preocupaciones externadas por ciudadanos, incluyendo al Dr. Leonel Fernández,  que expresan con sobrada razón la baja generación de patentes generadas en República Dominicana.  Para lograr impactar el indicativo que tomamos como meta “Número de productores que han implementado innovaciones” el Sistema  Nacional de Investigaciones Agropecuarias y Forestales (SINIAF), es pionero en el país implementando un proceso que  realiza el círculo virtuoso completo y logra identificar en talleres con técnicos, investigadores y productores lideres, los problemas que afectan el sector agropecuario y forestal de cada región,  para seleccionar líneas de investigaciones prioritarias. Se realiza luego una convocatoria  en la que participan: e Instituto Dominicano de Investigaciones Agropecuarias y Forestales (IDIAF), Instituto de Innovación en Biotecnología e Industria (IIBI), las universidades que realizan investigaciones, ONGs y otras organizaciones con estas capacidades. La participación de  las universidades en el proceso de convocatoria para optar por los fondos de investigación es precisamente una de las mayores contribuciones del CONIAF, logrando con esto la democratización del uso de los escasos fondos asignados al sector agropecuario para investigación, a  lo cual se tiene acceso por competencia,    en donde las mejores propuestas se seleccionan  para el financiamiento, lo que asegura que el acceso a estos fondos se realiza mediante un proceso competitivo. Estas propuestas se ejecutan con acompañamiento del CONIAF, luego se toman y socializan los resultados que son promisorios (productos tecnológicos) y mediante convocatoria para la transferencia de tecnologías, esos resultados se entregan al sector productivo nacional. Es así como en un tiempo prudente se puede hablar de innovaciones, si  los productos tecnológicos que se transfieren son adoptados por los productores. Como se puede observar, el proceso de convocatorias del SINIAF va dirigido principalmente a resolver problemas puntuales del sector productivo nacional. Esta decisión nos direcciona a realizar llamados a presentar propuestas de  investigaciones aplicadas y,  en muy escasas ocasiones, investigaciones básicas que son las fuentes principales de  patentes y publicaciones indexadas. Debe puntualizarse, que por la escasa asignación de recursos al subsector de investigación se dejan de realizar decenas de validaciones de tecnologías disponibles en los Centros de Investigaciones Regionales del  Consorcio de Centros de Investigaciones  (CGIAR). Tal es el caso del Centro Internacional de Agricultura Tropical (CIAT)   cuya labor es aumentar la seguridad alimentaria, reducir la pobreza rural, mejorar la salud y la nutrición humana y asegurar un manejo sostenible de los recursos naturales. También, se ha paralizado el proceso de transferencia de tecnologías de otras decenas de productos tecnológicos generados o validados localmente en el SINIAF, los que podrían servir de base para conseguir una gran parte de las innovaciones que necesita el  sector agroalimentario nacional para enfrentar los grandes desafíos que se avecinan en áreas como pobreza, alimentación y salud de la población rural entre otras de las priorizadas por la Estrategia Nacional de Desarrollo. Mientras a nivel mundial se observa una tendencia  hacia el fortalecimiento del subsector investigación, como mecanismo para innovar y aumentar productividad para hacer frente a los desafíos futuros de alimentar una población en constante crecimiento, en República Dominicana, a pesar de la fortaleza del sistema, se debilita su operatividad por falta de asignación presupuestaria.                                                                                                                                             Por: Ing. Juan M. Chávez., MSc.                                                                                                                                            Director Ejecutivo Del CONIAF

Presentan Manual de Formación para Aplicadores y Distribuidores de Plaguicidas en Agricultura.

Martes, 19 Septiembre 2017
  CONIAF, REDDOM, UASD, JAD, AFIPA Y ADIA buscan disminuir las pérdidas por devolución de productos agrícolas exportados desde la República Dominicana SANTO DOMINGO.- Con el objetivo de disminuir las pérdidas por devolución de productos agrícolas exportados desde República Dominicana, el Consejo Nacional de Investigaciones Agropecuarias y Forestales (CONIAF), junto a la Fundación REDDOM, La Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), la Junta Agroempresarial (JAD), la Asociación de Fabricantes e Importadores de Productos Agroquímicos (AFIPA), y la Asociación Dominicana de Ingenieros Agrónomos (ADIA), presentaron el "Manual de formación para aplicadores y distribuidores de plaguicidas en agricultura". Durante la presentación del libro, Juan Chávez, director del CONIAF, indicó que el Manual tiene como referencia los más modernos sistemas mundiales para reglamentar el etiquetado, almacenamiento, venta, distribución, transporte, manejo, aplicación y eliminación segura de inventario vencido. El funcionario dijo que el uso, y en especial el mal uso de plaguicidas, podría producir secuelas colaterales adversas, muchas veces de carácter irreversible, tanto en el comercio agrícola, como en la salud humana y ambiental. En ese sentido, planteó la "impostergable necesidad de que en el país se instauren las bases para iniciar un proceso de formación y certificación de aplicadores y distribuidores de plaguicidas", con el apoyo de las instituciones comprometidas con la salud humana y la protección del ambiente. A la actividad asistieron destacadas personalidades de los sectores académico y agropecuario del país, incluyendo a Osmar Benitez, Director Ejecutivo de la Junta Agroempresarial Dominicana (JAD), quien dijo que el Manual llena un vacío que existía en la agricultura dominicana porque a través del mismo los agricultores y profesionales aprenderán definitivamente a hacer un uso adecuado de los plaguicidas. En tanto, el Rector de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), Iván Grullón, "espera que con este Manual los estudiantes salgan más fortalecidos en el manejo de las plagas, para lograr una mayor inocuidad de los alimentos que consume la población. También estuvieron presentes los ex Ministros de Agricultura Amílcar Romero, César Sandino de Jesús, Pedro Bretón y Carlos Aquino González, así como Emigdio Gómez, director del Departamento de Sanidad Vegetal del Ministerio de Agricultura, y Julio Lee, presidente de la Asociación de Fabricantes e Importadores de Productos Fitosanitarios Agrícolas (AFIPA) Además, Regis Batista, Agregado Agrícola de la Embajada de Cánada, Modesto Reyes, Decano de la Facultad de Ciencias Agronómicas y Veterinarias de la UASD, y Julio de Los Santos, Vicepresidente Ejecutivo de la Fundación Rural Economic Development Dominicana (Reddom), así como connotados científicos e investigadores dominicanos, profesionales, técnicos del sector agropecuario, y representantes de los agricultores de todo el país. Juan Chávez recordó que en el año 1947, los Estados Unidos (EEUU) decretó una Ley Federal de Insecticidas y Rodenticidas -Federal Insecticide, Fungicide and Rodenticide Act- (FIPRA, por sus siglas en inglés), administrada por la Agencia Federal de Protección Ambiental (EPA), que crea una estructura responsable de ensamblar los procesos de capacitación en las diferentes categorías para los subsectores agrícola, distribución, ornamentales y césped, plantas acuáticas, estructuras y residencias, invernaderos, mosquitos y moscas que muerden, y foresta. "El sector agropecuario dominicano no puede seguir accionando, como lo ha hecho por décadas, de espalda a la tendencia mundial de obtener el rendimiento potencial de las variedades agrícolas protegiendo al mismo tiempo la salud y el medio ambiente de los efectos adversos de los plaguicidas, cuando se manipulan y usan de manera inadecuada", precisó. Dijo que para eficientizar y mantener los niveles de exportaciones de productos agroalimentarios hacia los mercados internacionales, el país debe fortalecer los procesos de inocuidad agroalimentaria tomando como base las nuevas normas de Controles Preventivos de los Alimentos para Consumo Humano, detallados en la Ley de Modernización de la Inocuidad de los Alimentos de Estados Unidos. "Es mandatorio que el país se avoque a ir capacitando a toda la cadena de valor, ya que la no adecuación oportuna a esta nueva ley, conllevaría a un colapso de nuestras exportaciones hacia EEUU, nuestro principal socio comercial", puntualizó el director del CONIAF respecto a la referida Ley. Otros objetivos del Manual Chávez citó entre otros objetivos del Manual, dar los primeros pasos para conformar una estructura pública responsable de controlar la importación, el comercio y aplicación de los plaguicidas, y contribuir con la conformación en el país de un sistema de buen uso y manejo responsable de plaguicidas. Además, reducir los accidentes con plaguicidas; incrementar la demanda internacional de productos agroalimentarios dominicanos; incrementar el buen uso y manejo responsable de plaguicidas, y contabilizar el personal y empresas capacitadas, certificadas y autorizadas para aplicar de forma segura los plaguicidas en la agricultura en el país. Igualmente, incrementar los niveles de innocuidad de los productos dominicanos de origen agropecuario; incrementar la productividad de los trabajadores del sector y disminuir los excedentes de plaguicidas a nivel de finca, e implementar un sistema de supervisión y fiscalización de control del comercio, uso y aplicación de los plaguicidas. También, disminuir los casos de intoxicaciones y muertes accidentales por el mal uso de plaguicidas; incrementar la demanda de recursos humanos capacitados y universidades, para formar parte del equipo técnico dentro del sistema de formación y certificación, y crear un sistema de formación y certificación en la distribución, uso y manejo de plaguicidas en todo el país. Metodología Juan Chávez explicó que el contenido del Manual es una traducción y adaptación del utilizado en Canadá para la regulación, manejo y certificación en la aplicación de pesticidas, autorizada por las autoridades de ese país. Contenido temático El contenido de la obra está distribuido en 11 Capítulos y 440 páginas, e incluye temas como Información General, Normas de Plaguicidas, Etiquetado, Salud Humana, Uso Seguro de Plaguicidas, Seguridad Ambiental, Manejo Integrado de Plagas, Tecnología de Aplicación, Respuestas a Emergencias, Profesionalidad, y Trazabilidad. Cuenta con cuatro anexos, el primero de los cuales contiene las respuestas a los cuestionarios de Auto Estudios de cada Capítulo; el segundo es el Reglamento de Implementación del Manual en Canadá; el tercero contiene un glosario, y el cuarto el Reglamento Técnico Centroamericano.   Fuentes: http://www.diariodominicano.com/economia/2017/09/19/251218/presentan-manual-de-formacion-para-aplicadores-y-distribuidores-de-plaguicidas-en-agricultura  

EL CONIAF, LA UASD, JAD, AFIPA Y ADIA PRESENTARON UN MANUAL DE PLAGUICIDAS.

Martes, 19 Septiembre 2017
El uso inadecuado  de ciertos tipos de plaguicidas resultan nocivos para la salud de las personas, que de acuerdo a la Organización Mundial de la Salud (OMS) han causado numerosas muertes en el mundo como consecuencia de la exposición laboral y la intoxicación accidental o deliberada. Esto crea una necesidad de velar por el bienestar de quienes utilizan este recurso en sus labores diarias. Con este y otros objetivos el Consejo Nacional  de Investigaciones Agropecuarias y Forestales (Coniaf), la fundación REDDOM, la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD); la Junta Agroempresarial Dominicana (JAD); la Asociación de Fabricantes e Importadores de Productos Agroquímicos (AFIPA); y la Asociación Dominicana de Ingenieros Agrónomos (ADIA), presentaron ayer el “Manual de formación para aplicadores y distribuidores de plaguicidas en agricultura”. De acuerdo con el director del Coniaf, Juan Chávez, con el compendio las entidades buscan disminuir las pérdidas de producción del sector, así como reducir los casos de intoxicaciones y muertes que se registran por el mal uso de plaguicidas químicos. Suplir las demandas de recursos humanos, crear las bases para implementar un sistema de formación, certificación, registro y distribución en manejo de plaguicidas, incrementando los niveles de inocuidad y productividad en los bienes de consumo, así como la conformación de una estructura responsable de fiscalizar las exportaciones y el comercio son otros de los objetivos que busca la iniciativa,  aseguró Chávez. Indicó que el libro tiene como referencia los más modernos sistemas mundiales para reglamentar el etiquetado, almacenamiento, venta, distribución, transporte, manejo, aplicación y eliminación segura de inventario vencido. Retos y desafíos del sectorEl presidente de la Asociación de Fabricantes e Importadores de Productos Fitosanitarios Agrícolas (AFIPA), Julio Lee, manifestó que entre los desafíos y retos que tiene que enfrentar el sector agrícola dominicano está la solución del manejo del agua y la inocuidad de los productos, además de tratar los desperdicios de los cultivos, y la seguridad alimentaria. Además, dijo que se debe ser más innovadores en las tecnologías que se aplican para la productividad, el uso del suelo, las buenas prácticas agrícolas y el cambio climático. Sostuvo que en el país se pierde alrededor del 45% de la producción agrícola por daños causados por las enfermedades. Añadió que para el lanzamiento de un producto de protección para los cultivos se invierten cerca de US$300 millones en 370,000 moléculas. (+)ESPERAN HURACÁN MARÍA NO AFECTE AGRICULTURAEl presidente de la Junta Agroempresarial Dominicana (JAD), Osmar Benítez, dijo que espera que el huracán María, (que según pronostican tocaría suelo dominicano este jueves), se desvíe. Aseguró que si bien el huracán mantiene su ruta hacia el país , hay un sistema de emergencias calificado con personas entrenadas para servir de ayuda a los agricultores. Manifestó que la JAD se ha reunido con el Ministerio de Agricultura con el objetivo de tomar medidas para aliviar o mitigar los daños que ocasionó el paso del huracán Irma, de categoría 5, que causó estragos en el sector agrícola, sobre todo en el Norte- Nordeste, donde los efectos del fenómeno meteorológico hicieron mayores daños. Benítez dijo que las pérdidas fueron cuantiosas desde la provincia Santiago de los Caballeros hasta Monte Cristi.   Fuentes: https://www.listindiario.com/economia/2017/09/21/483141/entidades-buscan-mejorar-formacion-de-agricultores